jueves, 7 de agosto de 2008

Sueño en Paris II

Bueno, allí estaba caminando hacia la calle Zaragoza con la dirección escrita en un minúsculo papel que había cogido de encima del tocador cuando la mala mujer me despertó por la mañana. Esta escena, me recordaba a los años de estudiante y el año después de licenciarme en Empresariales y hacer un master en Económicas. Fui demasiado tonta, ya que podría haber cogido prácticas en empresas en las que pudiera haber desarrollado mejor mi potencial. No fui una alumna modelo ni sacaban matriculas de honor pero cierto es que sabia mucho mas que aquellos que las sacaban, me escaqueaba de clases cuando no tenia ganas pero siempre tenia los apuntes y el temario al día, para mi el estudio no era un pasatiempo si una obligación para mi futuro. Y ahora me daba cuenta, que quizás debería haber sido algo mas lista que inteligente y haber mirado mas para la salida al mundo laboral.

Todavía faltaba mas de media hora para la entrevista, pero me gusta ser puntual y el llegar antes a un sitio y ver el ambiente que se respira y la forma del lugar ayuda a centrarse en como puedes orientar la entrevista. Soy una chica muy observadora y gracias a los gestos, la decoración y un montón de elementos que parecen no tener nada que ver con lo que vayas a hacer al sitio, en realidad si lo tiene. Si no, piénsalo ¿Por qué se ivan a molestar los hipermercados en las campañas de navidad, verano y en ponerte cerca de la caja todas esas cosas de picoteo? el marketing sirve para todo.

Entre en el edificio, por fuera no parecía mas que una simple vecindad antigua, la fachada tenia numerosos desperfectos e intercalaba el color marrón gastado de los ladrillos con las pinturas cascarilleadas que intentaban acompasar con los anteriores.
Por dentro, sin duda alguna, la cosa cambiaba un poco. Daba a un patio central adornado con helechos verdes y grandes que llenaban el lugar de un ambiente apacible. En una de las caras del perfecto cuadrado que formaba el patio con su suelo de granito había una señorita en un escritorio. Su aspecto, pulcro y elegante, poco maquillada y con una tensa cola de caballo, daba al sitio una distinción bastante curiosa.
Me dirigió una sonrisa perfecta y dijo:

- Señorita Blasco, encantada de recibirla. Me llamo Almudena Pérez. La entrevista será dentro de 15 minutos, llega usted temprano. Si no le molesta puede esperar en la sala de espera. Se encuentra en la planta superior. La acompaño.
- Muchas gracias – respondí, mi cara debería ser una mezcla de desconcierto tremenda, acaso era la única para la entrevista porque la foto que tenia en el currículo no debía parecerse nada a mi yo actual.
- Con su permiso me retiro, si necesita cualquier cosa, avíseme. Estoy a su disposición.
- Muchísimas gracias por su atención.

Vaya, exactamente los mismos modales con los que me recibieron en mi empresa y porque no decirlo, los mismos que los de la señorita que me llamo por la mañana.

La sala de espera, era una sala amplia, bien iluminada. Por la ventana se veía el trajín de la calle Zaragoza, lo normal de un día corriente. Aunque se escucha algo de bullicio, sabía que no se debía a que entrara por la ventana si no a la puerta abierta de la calle.
Decidí sentarme, ya que da mejor impresión estar sentada y con aspecto tranquilo que inspeccionando el terreno o dando vueltas por la habitación.

A los quince minutos exactos, entro por la puerta una mujer, de complexión fuerte y de aproximadamente unos 45-50 años. Su semblante era calmado, aunque serio pero su mirada era calida así que no me deje asustar por la primera impresión.

- Señorita Blasco, encantada de conocerla. Me llamo Manuela Hiniesta. Me alegro mucho de que haya podido acudir a nuestra cita. Mi secretaria me informó que no sabía usted si podría venir. Por favor si es tan amable de seguirme, pasaremos a mi despacho.- una media sonrisa permaneció en su cara mientras decía el discurso prefabricado.
- Encantada de conocerla. La sigo gustosamente.

Su despacho tenía una distribución parecida a la sala de espera si bien era un poco más pequeño pero igual de bien iluminado. Los rayos de sol le entraban por la ventana que tenía al lado izquierdo del escritorio, de lo cual se deduce que Manuela Hiniesta es diestra ya que de esta forma no se tapa la luz al escribir con la mano.
A parte de mis deducciones al estilo CSI me di cuenta de un maravilloso cuadro de Monet que había en la habitación, Nenúfares 1988, sin duda un cuadro armónico donde se representa una serena vitalidad llena de la vibración de la luz calida del patio al estilo japonés que Monet tenia en su casa y que pudo retratar antes de quedarse ciego aunque ya notaba los efectos de esta.

- ¿le gusta el cuadro señorita Blasco?
- Y a quien no le gustaría esta delicia de Monet, sin duda alguna espero poder ir a verlo algún día al museo La Orangerie, tiene que ser un placer posar sus ojos en una obra como esta.
- Pues si, debe serlo. Tome asiento y empecemos la reunión.

2 comentarios:

Soboro dijo...

Estoy intrigada y esperando ya la siguiente entrada.
Me gusta.
Un beso

Aïcha dijo...

Muchas gracias Soboro. Me encanta que te guste ^^.
La proxima entrada mañana o el sabado asi que hasta entonces.
Y si la historia como no tendria que ir en sevilla, que ciudad acaso puede conocer mejor una sevillana no crees? besitos y gracias por la lectura