miércoles, 6 de agosto de 2008

Sueño en Paris

Amanece tras mi ventana. Los calidos rayos de luz se cuelan por ésta, dejando su aroma a nuevo, su calor tierno y dulce. Los cantos de los pájaros se escuchan alegres dejando que los ruidos de la bulliciosa ciudad que existe al salir de la urbanización queden alejados de ese mundo que se crea al amanecer cada mañana.
Suena el despertador y rápidamente corro a sofocar su grito desesperado, dejando la habitación sumida en el silencio de nuestras respiraciones. Todavía duermes a mi lado, con las sabanas enrolladas en tu cintura y tu torso desnudo, con ese tenue bronceado debido al maravilloso fin de semana que pasamos juntos en la playa la semana pasada.
Acaricio tus pies con los míos, el suave roce de nuestras pieles hace que te muevas en la cama, tu cara gira hacia mi, me acerco y te doy un beso, tan suave y calido como esos rayos de sol que nacen desde nuestra ventana. Y entonces cuando me rozas suavemente el pelo mientras me acercas mas a ti... me despierto.

- !!!!!!!!!!Puto despertador¡¡¡¡¡¡¡

Hecho la mano rápidamente a la mesita de noche, como las garras de un depredador que tiene a su presa en sus narices. Lo agarro y lo tiro al suelo. Su cuerpo en el suelo parecía el caso de un homicidio, totalmente descuajaringado, las pilas por un lado, la tapadera por otro…
De la ventana oxidada de mi habitación llega el ruido de la calle, ruidos de atasco, de gente gritando, de las mujeres en el mercado intentando regatearle al frutero de la esquina.
Intento escapar de todo eso metiendo bajo mi nórdico y de repente suena el móvil…
Me levanto de mala gana y descuelgo:

- ¿diga?, Si soy yo, ajam… con que una entrevista, pero señorita yo ya tengo un puesto de trabajo, si me pudiera avanzar de que puesto se trataría quizás ahorraríamos tiempo ambas… si claro señorita pero… No, no, no, de acuerdo déme la dirección y la hora y si me es posible iré, ajam, ajam… si, si conozco el sitio, gracias. Buenos días.

Bueno parece que el día no tiene muchas ganas de hacérmelo fácil. Una vez levantada y viendo el día tras la ventana, me dije a mi misma: “mas te vale comenzarlo de una vez y así terminara antes”.
Hoy sentía que era uno de esos días en los que todo puede salir mal, en los que aun sabiendo que seria mucho mejor que te quedases en la cama no puedes eludir tus ocupaciones y deberes, así que te envalentonas mientras te maquillas en ese cuarto de baño mohoso que por mas lejía que hechas no consigues limpiar y te pones los tacones y la sonrisa prefabricada. Solo esperas que tu jefe no este de muy mala leche porque entonces ya todo conspiraría para que te tiraras desde lo alto de la Giralda y que lo que quedase de ti en el asfalto de esa avenida de la constitución se friera con los 42 grados de un verano como los huevos fritos en la sartén. Uf respira, sonrisa prefabricada... Ya esta.

Salgo a la calle y a dios gracias de que al menos mi piso alquilado, ese piso tan decrepito como los viejos que te miran lascivamente cuando te los encuentras en el estanco comprándose su paquete de winston, estaba cerca del trabajo, lo cual hacia que pudiese ir andando y no tenerme que mosquear mañana si, mañana también, por los numerosos atascos de acceso a la capital hispalense, que yo, como originaria del Aljarafe tendria que sufrir, porque por mucho que digan que no la paciencia tiene un limite y no te quiero decir como anda el mio cuando me levanto. Creo que deberia dejar el cafe...

Estaba cansada de mi empleo, de mi jefe que mas que verme como empleada veía en mi un pedazo de carne para catar; de mis absurdos compañeros que no tenían más tema de conversación que el partido del sábado por la noche y de las aburridas charlas de maruja de pueblo en medio de la oficina. Cansada de esa oficina, que todas las mañanas te saludaba con un olor acre de una moqueta roñosa que llevaba años pidiendo que la cambiaran.
Sin duda el verme rodeado de personas que no me aportaban nada me estaba agriando el carácter. Aunque no me podía quejar del sueldo, me daba para desenvolverme con soltura el mes entero sin tener que estar haciendo mucho cálculo de si llego a fin de mes por salir al cine con los amigos.

Pero la llamada de esa señorita, algo tosca de modales, me había llamado la atención. Yo no había entregado ningún currículo en ninguna empresa. Así que debería de ser alguna de las empresas en las que lo eché antes de conseguir trabajo en esta, hace cosa de un año.
La avaricia rompe el saco, o al menos eso dice el refrán, pero al plantear la pregunta de si acudir o no a la entrevista, la sola idea de poder salir de este antro, de este cubículo que tengo por despacho me parecía tan gratificante que aprovechando que ese día no andaba la cosa muy apabullante de trabajo, Salí antes y me fui rauda y veloz a esa entrevista.

2 comentarios:

Casandra dijo...

¿¿Y cómo fue?? Espero que bien.
No te tires de la Giralda, nena, no, por favooooor!!! No nos hagas eso!!! XD
Al menos sueñas cosas bonitas, tienes suerte, otros ni eso tenemos. XD ¡¡Muak!!

Soboro dijo...

Qué interesante! Mantienes muy bien la intriga y la acción sucede en Sevilla. ¡Estupendo!
Ahora sigo la historia.