domingo, 19 de octubre de 2008

Un gracias desde el más acelerado latido de mi corazón

Esta noche quiero compartir con ustedes algo que me ha dedicado Antonio Miguel.

Querida Aicha.

Un cuento revive cada vez que estoy cerca de ti. Paso las hojas con manos prudentes, dejando pasar la punta de mis dedos por encima de la tinta seca de la imprenta. Un cuento que se inicia con un saludo escrito en azul o verde, que continúa con cada movimiento de manos, o cada caída de ojos que me dedicas. Un cuento que finaliza siempre con un suspiro repleto de ojalás que brota de lo más profundo de mi mente, al ver cómo te alejas con pasos medidos.

El cuento eres tú. Una situación diversa en un plano extraño a la realidad, al que se llega a través de las alas de tu voz, en las que yo me dejaría el alma, como Ulises y las sirenas. Un cuento escrito con sueños de París y príncipes azules que no existieron, ilustrado con imágenes procedentes de una cámara, con fotografías de Roma comentadas con emoción... recuerdos y sentimientos melancólicos en voz baja, casi inaudibles, que sólo se pueden escuchar con los sentidos bien dispuestos. Los sonidos de un corazón demasiado protegido y al que sin embargo, no logras apagar sus latidos. Eres un cuento en sí misma, porque existes en palabras y hechos, pero estás demasiado lejos de hacerse realidad en mi realidad. Y eso es un cuento, una historia con una sucesión de acontecimientos que parecen reales pero en la que sólo puedes vivir por el milagro de la imaginación.

Un enigma. Posees la astucia innata de la mujer, tamizada por la elegancia y una visión de la vida pausada, y a la par, la promesa de un fuego que podría encenderse con la chispa adecuada.

Chispa que reconozco no tener. Chispa que desearía poseer.

Creo que esa chispa nace de un destello de tus ojos verdes si se emocionan, y que el aspirante, como Prometeo, debe lograr capturar para posteriormente, encender el faro que llame tu atención. Y sé que yo no lo he logrado.

Eres en ti misma suficiente, y para mi, extraordinaria.

Si un cuento sólo son palabras con moraleja final, me conformaría con ser una coma entre todas tus frases. Suficiente para ser una pequeña pausa que te robe el aliento de tu lectura por unos segundos, y pensar que te fijaste en mi aunque después sigas leyendo palabras afortunadas de nacer en tus labios y morir en tu imaginación.

Sólo una coma en el escrito de tu texto, señorita Blasco.

Gracias. Gracias por compararme como un cuento por cada uno de los encuentros, mas o menos acertados, que hemos tenido. Sin embargo espero que mi cuento no solo sea un cuento de mis palabras sino también de mis actos que espero ir poder cumpliendo al cabo de los años.Gracias por la definición tan finamente hilada de lo que soy o al menos de lo que te he dejado ver que puedo ser, sin duda alguna mi latidos siguen siendo igual que una manada de caballos salvajes corriendo por las praderas mecidos por el viento, pero el mundo de hoy en día podría hacerme demasiado daño si lo mostrase tan abiertamente como me gustaría. Gracias por definirme como una mujer tamizada de elegancia, nadie me hubiera dicho eso años atrás. Gracias por comprender la sinceridad con la que siempre te hablo, siento muchísimo que no tengas la chispa pero no mando sobre mi corazón y mis ojos verdes como dices están algo cansados de mandar esa chispa al mundo.

Si un agradecimiento debe llevar un gracias yo pondría en este el infinito de esta palabra porque mejor que un suspiro de una coma es el aliento de un infinito. Un gracias desde el mas acelerado latido de mi corazón.

16 comentarios:

Ayshane dijo...

Ay querida que bello cuento dedicado tan exclusivamente...

Que suerte...

besitos grandotes...

X dijo...

El grado superlativo no es suficiente, pero diré "qué bonito" para aproximarme. :)

мαяια dijo...

¡Toma ya!

Me imagino tu sonrisa al leerlo por primera vez (aunque apuesto a que han sido varias las lecturas que le has dedicado)...

Bonito es poco, muy poco.

Un besazo!

La gata Roma dijo...

Precioso, muy bonito de verdad. A mi siempre me intrigan dos cuestiones, el autoconcepto, y la imagen que proyectamos en los deás.
Kisses y gracias por tu visita

P.S. Yo tengo muchísimas fotos de Roma que guardo como preciado tesoro; las mas recientes
son estas, aunque tengo más de otras correrías italianas, y es que la ciudad eterna es para hacer infinitas fotos.

Gabiprog dijo...

¿Quién dijo que no se podia abrazar con las palabras?

:-)

Besos y felicidades!

Antonio Miguel dijo...

Muchas gracias Aicha por tener el detalle tan elegante, de nuevo, de poner mi escrito en tu blog. Podría ser que el escrito fuese bueno, pero tú le has dado lustre y brillo dándole tu toque personal en el epílogo.

También, de manera indirecta, dar las gracias a las personas que han dejado su comentario y que también, han apreciado el texto que he compuesto esta mañana.

Sin embargo, Aicha, el mejor cuento tuyo es el que aún no he conseguido sonsacar a tu mirada. Sólo se puede ser un genio de las letras para eso.

Blaudemar dijo...

Precioso. Tanto el escrito de Antonio Miguel como tu respuesta.
Feliz lunes!

Sandra dijo...

Q bonito!!.

Saludos.

MATANUSKA dijo...

QUE GRANDIOSO QUE te hayan dedicado esas palabras.

besoss

Anita Patata Frita dijo...

jo... que bonito.

:)

Olivia dijo...

Que agradecimiento tan bonito!No cabe añadir nada más.

Un beso

Amanda dijo...

Tienes un meme, si gustas, en mi blog.Besotes!!!

Otra vez a viajar al olvido... dijo...

que lindo!

El Jardinero del Kaos dijo...

la verdad que a veces a los ojos de los demas no somos lo que creemos ser...Bien!!!todavia tengo esperanzas!!!

besos

No soy tu estilo dijo...

que bonito cariño

Sara dijo...

Siempre he pensado que no hay mejor regalo que unas palabras escritas con el corazón.

;)