jueves, 5 de marzo de 2009

¿cómo se olvidan los recuerdos?

Empieza la primavera aunque no en mi ciudad. En ésta todavía veo caer las hojas de las copas de los árboles que adornan cuidadosamente los sinusoides caminos de tierra encharcada del parque, con movimientos lentos y sombríos, totalmente vacios de perennidad.

A lo lejos, escucho el mar; un sonido presto y embravecido que maltrata la rocosa pared vertical que separa lo sólido de los dominios de Poseidón.

Se inclina mi subconsciente por evadirse de la realidad que llega a través de mis demacrados sentidos.

Llega la noche. Como tantas otras, me detengo en el alfeizar de mi ventana para observar con pesadumbre la inexistencia de estrellas iluminando el firmamento de mi ciudad.

Grito fuerte rasgándome mis desgastados pulmones, mandándote mis esperanzas que siempre llegan a la noche siguiente en un sobre contenidos con remitente “se fue”.

Despunta el alba en el horizonte pero no en mi ciudad. En la mía, pruebo a encender todas las luces para emular el brillo solar que es la antítesis de tu recuerdo. Más todo es en vano. Siempre gris es mi ciudad.

No hay flores.

Ni lluvia.

Ni pájaros.

Ni música.

En mi ciudad no existe más que tu recuerdo. Sombra tortuosa de palabras entremezcladas de promesas.

Evocación consistente en un collar, un pendiente y una carta.

Una carta y un te quiero.

Un te quiero sin rostro ni tiempo.
Solo tiempo de ser sombra.
De ser irrealidad.

Cada melancólica mañana y somnolientas noches, mis erosionadas cuencas albergan lagrimas mercuriosas que pesan e intoxican cada centímetro de mi ciudad.

La ciudad que vive añorada en mi memoria. La ciudad donde yo veía un mundo transparente como cristal.

Mi ciudad era mi cuerpo, mi alma; la vida que tu recuerdo tiene marchitada en algún lugar.

¿Cómo se olvidan los recuerdos? Yo quisiera aprenderlos a borrar.

Tan sencillo sería si fueran grafito sobre un folio…

Pasaron los años y mi ciudad, aquella marchita y desolada hoja caída del rosal, se hizo grande, que no hermosa y tú pasaste a ser el barrio marginal donde seguía siendo gris el día, donde nadie entraba a pasear.

Aprendí a sentir la vida que existía alrededor de tu vacío. Salí de los dominios cenicientos de tus calles. Viví tal y como pude y encerré nuestro pasado inconcluso en un baúl.

Me hice daño, caí y levanté la cabeza.

Anduve sedienta y famélica, sudorosa, con las manos desolladas y las rodillas manchadas de sangre.

Y pasado un tiempo volví.

Leí tu carta, me puse tu collar y prendí de mi oreja tu zarcillo.
Sonreí. Ya no era plomizo tu recuerdo, eras sombra lejana al fin.

Y de repente, el mar se escuchó sosegado y armonioso, las estrellas resplandecieron como recién creadas y las hojas retornaron a las copas de los sombreros del parque.

Y fui feliz porque soy pupilo de tu sombra varada en el puerto del recuerdo.

Porque quedaste anclado en mi pensamiento y olvidarte es extirpar lo que con tanto amor y dolor me enseñaste.

Nunca supe tu rostro, seguramente nunca lo encuentre.

Pero hoy te digo que ya no importa porque eres un recuerdo archivado que no olvidado.

Esta es la historia de tu recuerdo. La historia de tu sombra permanente. La historia de mi amor persistente que cada noche arroja por la ventana un suspiro, un beso y una esperanza.

PD: gracias por tu recuerdo Sergio, sin el yo no sería yo.

17 comentarios:

Anita Patata Frita dijo...

Tu lo has contestado, los recuerdos no se olvidan, se archivan.

Bienvenida de nuevo.

:)

Blaudemar dijo...

Yo creo que es imposible olvidarlos. Además, olvidarlos no es bueno.
Aïcha, me encanta como escribes, de verdad. Y ese texto en concreto parece hecho para ser leído en voz alta.
Un beso, guapa.

No soy tu estilo dijo...

lo bonito de los recuerdos es eso que sean malos o buenos siempre están ahí porque te aprtaron algo en su momento

X dijo...

Los recuerdos se olvidan cuando nos empeñamos en recordarlos. :)

Parsimonia dijo...

Bueno, es precioso y delicado! Muy bonito.
Ahora lo he leído rápido, así por encima, porque venimos del veterinario (ya he encontrado uno bueno por fin!)
Mañana te vuelvo a leer con detenimiento.
Besos

X dijo...

OMG!!!

Te diría algo (más) pero creo que no hace falta, ¿verdad? Ha sido muy especial. :)

MATANUSKA dijo...

los recuerdos ahi estan, perduran en nuestro subconsciente y perdurarán hasta que la memoria deje de ser memoria.

besoss wapa

Casandra dijo...

Hemoso texto y hermosos sentimientos, Aïcha. Olvidar es difícil, creo que no se olvida, sólo se mitiga el recuerdo.

No he podido ver a nadie de tu tierra porque he currado a todas horas y ha sido un viaje relámpago, si algún día regreso tomamos ese café, claro que sí. ;o)

Mil besos!! ^_^

Gabiprog dijo...

Y...Ya que no se olvidan...
¿Cómo se ordenan los recuerdos en nuestra mente?

UN beso!

DianNa_ dijo...

Cada día escribes mejor, cariño, es un placer leerte. Buena reflexión.

Besos y buen fin de semana

Lunaria dijo...

Suelen alejarse en un lugar de nustra memoria. Algunos permanecen para siempre, otros, en cambio con el tiempo van desapareciendo.
Bonito texto. Felicidades.
Un abrazo.

Juanma dijo...

Blogueando blogueando, he llegado hasta aquí. Me llamó la atención el título de esta entrada (que tanto tiene que ver con mi blog) y me detuve a leerte.
El texto me ha parecido una delicia colmada de verdades y melancolías. Un texto que parece triste y que a lo mejor lo es. Pero es también más bello que triste. Enhorabuena.
El olvido es imposible. El olvido, cuando parece que se ha conseguido, no hemos hecho más que asimalarlo, confundirlo con la piel para que no se note un recuerdo y parezca que ya está olvidado. Pero no, siempre hay algo que lo hace resurgir. En fin, un lío, ¿verdad?

Un saludo. Un beso.

Sara dijo...

qué bonito, aïcha...

los recuerdos no se olvidan, se quedan como escondiditos en la memoria ;)

Edgar León dijo...

La pregunta no es cómo se olvidan, sino si vale la pena olvidarlos. ¿Qué sería de nuestra vida sin ellos? No me arriesgaría a tener un pasado yerto. Felices o tristes, son nuestros, y muy pocas cosas son tan de nosotros como ellos. Por suerte no hay capacidad límite para los recuerdos y eso es lo que los hace tan especiales. Un besazo y si sigues escribiendo así te ganarás más recuerdos en mi cabeza de los planteados. XD

La gata Roma dijo...

Pablo Neruda comparaba también su cuerpo con una ciudad, y creo que todos podríamos hacerlo…
Y creo que el propio Pablo, que de amor sabía algo, también llegó a darse cuenta de que no se olvidan los recuerdos, pero se puede convivir con ellos.
Será la primavera que se acerca pero últimamente me sorprende mucho la convivencia que yo tengo con los míos…
Kisses


P.S. He estado muy ausente, y no estoy menos liada pero intento ponerme al día

aiRa dijo...

Hola! Me encanta lo que has escrito. Todas las personas que pasan por nuestras vidas nos enseñan algo de modo que aunque nos haya dolido algo no debemos olvidar, con esa experiencia has aprendido algo nuevo.
Muchos besos!

Marta

Aïcha dijo...

Anita Patata Frita: Gracias por la bienvenida. Me alegro de regresar.

Blaudemar: Muchísimas gracias, es sin duda un placer escribir para ustedes. Espero que te llegase el mail. Un beso

No soy tu estilo: Si, siempre están ahí, pero cuando pasa el tiempo y dejan de doler son mejores.

X: No me encuentro totalemnte de acuerdo en esa afirmación, aunque como cada maestrillo tiene su librillo, puede ser que algunos recuerdos si que se olviden asi. Mas bien dejan de ser la realidad que fueron para tomar diferentes formas en nuestra cabeza pensante. Me alegra de que te gustase el mail esa era la intecion. Un saludo

Parsimonia: Tu opinion siempre tan gratificante ^^. besos

Matanuska: Los recuerdos siempre viven en nuestros corazones al menos las partes importantes de ellos.

Casandra: Hola chiki, que de tiempo. Se deja reposar para que no duelan, pero al mencionarlo creo que vuelven a ser igual de intensos que lo fueron en su momento.

Gabiprog: ¿incipiandome para un nuevo post? Quien sabe, quizás sería una forma de conocer más ese acto. Besos

Dianna: muchas gracias corazón, el placer es mio por leerte y porque te pares en mi casa.

Lunaria: Pienso como tu, algunos cambian de forma y terminan perdiendo su esencia otros sin embargo no pueden abandonarnos jamas. Son parte de nuestra vida y de lo que sosmos. Besos

Juanma: Me alegra de que entraras en mi mundo. Y Muchas gracias por tu comentario. El texto no es triste pero en el fondo si lo es. Si fuera capaz de olvidar me ahorraria muchas cosas en la vida, o mas bien todos nos las ahorrariamos, besos

Sara: escondidos en algunos rincones donde cuando menos lo esperamos aparecen.

Edgar Leon: Yo tampoco quisiera no tener esos recuerdos, pero hay ciertos de ellos que mientras qe se convierten en recuerdos archivados aparecen en cada dia haciendo dificil no pensar que si esas cosas/personas/lugares siguieran estando seriamos mas felices.

La gata roma: ah si? pues buscaré algun texto de neruda para verlo, apenas he leido sobre él. ^^ La convivencia es lo que hay que forjar por eso es tan dificil.

Aira: Siempre es bueno aprender, aunque a veces las maneras duelan.