lunes, 15 de junio de 2009

Mini post

Esta semana estoy fuera de servicio, he tenido un examen hoy, mañana tengo otro y el jueves el siguiente. Y o los apruebo o los apruebo. Asi que disculparme. Regreso el jueves para leeros besos

miércoles, 10 de junio de 2009

No somos más...


No soy más que el dedo que eriza la piel de tu espalda

No eres más que el suspiro que se perdió en mi oído.

No somos más que dos amantes entre sabanas de lino.


No soy más que un cálido beso de buenos días.

No eres más que una tierna sonrisa al regresar.

No somos más que el vals de nuestros corazones.


No soy más que el suave reflejo de tus ojos castaños.

No eres más que la suave comisura que provocas en mis labios.

No somos más que tú y yo, formando un uno, siendo un dos.

viernes, 5 de junio de 2009

Re-editado "¿cómo se olvidan los recuerdos?

Hoy, gracias a la ayuda de Aniña he podido colgar en una pagina un texto que escribi hace tiempo leido por mi misma.

Espero que os guste la verdad es que me hace muchísima ilusión. Asi que Mil gracias Aniña sin ti no hubiera sido posible. ^^



Empieza la primavera aunque no en mi ciudad. En ésta todavía veo caer las hojas de las copas de los árboles que adornan cuidadosamente los sinusoides caminos de tierra encharcada del parque, con movimientos lentos y sombríos, totalmente vacios de perennidad.
A lo lejos, escucho el mar; un sonido presto y embravecido que maltrata la rocosa pared vertical que separa lo sólido de los dominios de Poseidón.
Se inclina mi subconsciente por evadirse de la realidad que llega a través de mis demacrados sentidos.
Llega la noche. Como tantas otras, me detengo en el alfeizar de mi ventana para observar con pesadumbre la inexistencia de estrellas iluminando el firmamento de mi ciudad.
Grito fuerte rasgándome mis desgastados pulmones, mandándote mis esperanzas que siempre llegan a la noche siguiente en un sobre contenidos con remitente “se fue”.
Despunta el alba en el horizonte pero no en mi ciudad. En la mía, pruebo a encender todas las luces para emular el brillo solar que es la antítesis de tu recuerdo. Más todo es en vano. Siempre gris es mi ciudad.
No hay flores.
Ni lluvia.
Ni pájaros.
Ni música.
En mi ciudad no existe más que tu recuerdo. Sombra tortuosa de palabras entremezcladas de promesas.
Evocación consistente en un collar, un pendiente y una carta.
Una carta y un te quiero.
Un te quiero sin rostro ni tiempo.
Solo tiempo de ser sombra.
De ser irrealidad.
Cada melancólica mañana y somnolientas noches, mis erosionadas cuencas albergan lagrimas mercuriosas que pesan e intoxican cada centímetro de mi ciudad.
La ciudad que vive añorada en mi memoria. La ciudad donde yo veía un mundo transparente como cristal.
Mi ciudad era mi cuerpo, mi alma; la vida que tu recuerdo tiene marchitada en algún lugar.
¿Cómo se olvidan los recuerdos? Yo quisiera aprenderlos a borrar.
Tan sencillo sería si fueran grafito sobre un folio…
Pasaron los años y mi ciudad, aquella marchita y desolada hoja caída del rosal, se hizo grande, que no hermosa y tú pasaste a ser el barrio marginal donde seguía siendo gris el día, donde nadie entraba a pasear.
Aprendí a sentir la vida que existía alrededor de tu vacío. Salí de los dominios cenicientos de tus calles. Viví tal y como pude y encerré nuestro pasado inconcluso en un baúl.
Me hice daño, caí y levanté la cabeza.
Anduve sedienta y famélica, sudorosa, con las manos desolladas y las rodillas manchadas de sangre.
Y pasado un tiempo volví.
Leí tu carta, me puse tu collar y prendí de mi oreja tu zarcillo.
Sonreí. Ya no era plomizo tu recuerdo, eras sombra lejana al fin.
Y de repente, el mar se escuchó sosegado y armonioso, las estrellas resplandecieron como recién creadas y las hojas retornaron a las copas de los sombreros del parque.
Y fui feliz porque soy pupilo de tu sombra varada en el puerto del recuerdo.
Porque quedaste anclado en mi pensamiento y olvidarte es extirpar lo que con tanto amor y dolor me enseñaste.
Nunca supe tu rostro, seguramente nunca lo encuentre.
Pero hoy te digo que ya no importa porque eres un recuerdo archivado que no olvidado.
Esta es la historia de tu recuerdo. La historia de tu sombra permanente. La historia de mi amor persistente que cada noche arroja por la ventana un suspiro, un beso y una esperanza.
PD: gracias por tu recuerdo Sergio, sin el yo no sería yo.