lunes, 29 de marzo de 2010

Tan sencilla la escena como la siguiente.

Llega y pide dos cafés.
Uno solo, otro con leche.



La cara extraña del camarero por pedir dos cafés habiendo únicamente una silla ocupada en la mesa que da a la calle.
Paga y se sienta a escribir en su cuaderno, tomando su café.

Esperando.

El café comienza a emitir sus últimos extertores.
Se enfrió...

Después de una hora y media, Ella se levanta, coge sus cosas y se va, bajo la atenta mirada del camarero que la observa sorprendido.

No llegó.
El café se enfrió. Y ella sabe que era Cristina quien lo retuvo.

Al fin y al cabo ella sólo era su mediocridad.

domingo, 21 de marzo de 2010

UN AÑO

Hace ya un año desde la última vez que mis ojos, desgastados de lágrimas por no saber qué era lo que sucedía en una situación absolutamente surrealista, dejaron de verte.


Gracias por hacer ya un año desde entonces.


He tenido un largo trayecto de desintoxicarme de tus recuerdos. De convertir algunos de los malos en moralejas para las próximas partidas de la vida. De guardar los buenos, porque para que engañarnos algunos hubieron. Quizás más de los que quiero recordar, quizás menos de los que en verdad creí ver.

Porque a veces, era yo quien ponía sentido en las palabras. A veces era yo, la que buscaba caricias con sentimientos debajo de aquellas sabanas de lino. A veces era yo, la única que le daba coherencia a tus inconclusas ilusiones.

Hoy, en realidad, me da igual todo eso.


Agua que no has de beber déjala correr, y tu corriste por mi vida dejando un olor hediondo y fétido que, cada vez que intento enmascarar con rosas, se deshojan en el mismo instante que las saco de la burbuja de mi corazón.

He sentido mucho por ti… Que no por tu persona.

Y ahora, desde la lejanía de un tiempo que se puede recordar como ambiguo, veo que hoy por hoy, a pesar de todo lo que quise perder he ganado tanto que ni siquiera podría agradecer todo lo que gané por esa época de infelicidad.


Hoy, después de un año, veo que cada uno siembra lo que recoge. Y, hace una semana volví a entrar en tus dominios. No sin sentir cosas, pero entré y me sentí fuerte. Porque me di cuenta de que, por muchos rincones que encuentre que me recuerden a ti, siempre saldrá a la luz tu mezquindad, tu incoherencia, tu vanidad, tu prepotencia y todos aquellos tus que he ido borrando de mi memoria.


Date por aludido, tú y el resto del mundo que seáis de la misma calaña. Daros por aludidos todos aquellos que presuponéis la debilidad de los inferiores. Daros por aludidos todo y cada uno de los que os aprovecháis del altruismo que todavía se puede recoger en ciertas personas. Daros por aludidos y sentid que, hoy por hoy, el mundo sigue siendo justo. Y sabed que por mucho que seamos capaces de perdonar, por mucho que podamos olvidar, las cicatrices que dejasteis en las personas son como las roturas en una pieza de cerámica. Por mucho que la reconstruyáis siempre quedan visibles las juntas de la nueva unión.


Sentid pena de vosotros mismos porque el resto del mundo, incluida yo, no volveremos a malgastar un segundo de ninguno de nuestros tiempos verbales en nuestra vida. Sentid lástima de vosotros mismo, por haber dejado de ser humanos que se equivocaban para convertiros en burros que tropiezan con las mismas piedras aunque de distintas formas. Sentid lo que queráis, tristeza por no recuperar lo que dejasteis morir, esperanza por que lleguen tiempos mejores, odio por vernos crecer, simplemente a nosotros ya nos da lo mismo.

A mí, cordialmente, no me importas lo más mínimo.

martes, 16 de marzo de 2010

Risas, canciones, llamadas inesperadas, palabras en su justa medida... todo por un día. Todo por un efímero día.

Pero, aunque efímero, siempre quedarán en mi corazón.

Feliz cumpleaños y mil gracias a todos los que lo compartíis conmigo, aunque esté alejada de ustedes.