martes, 24 de agosto de 2010

Andén 4

Era una pareja mayor, con una edad pasada del medio siglo me atrevería a decir.


Ella, con su pelo largo y cano. Él, con unos ojos azules cristalinos.

Ambos se sentaron lentamente en uno de los numerosos asientos repetidos de la estación.

Apenas se miraban, solamente dejaban sus manos entrelazadas mientras permanecían en silencio.

Solo había una maleta justo al lado del hombre, él es el quien partiría a algún lugar, ella quedaría en tierra.

Los ojos del hombre, aunque cristalinos en color, cargaban con la sombra de la tristeza. Su rostro desprendía un color gris penetrante, como un manto que llevaba atado al cuello como capa y que se movía con la corriente del viento que corría por el pasillo.

Ella, mirando sus pies con sus ojos negros azabache, parecía convencerse de no llorar en la inevitable despedida que se produciría, buscando algo de resignación en cualquier motivo que fuera capaz de recordar o, incluso, llegar a sentir que aquello no sucederia.

Pero, sin previo aviso, sonó el chirriante ding dong de la salida de un tren a un destino lejano para los dos.

Cogidos de la mano, se levantaron al unísono, y se dirigieron al andén con pasos acompasados, aprovechando los últimos instantes de su vida en común.


Anden 4, destino algun lugar,


La despedida fue solo un casto be

so propio del decoro de la edad.

Él subió. Ella esperó a que el tren partiera y al desvanecerse el tren en el horizonte, ella, con el rostro cansado, los ojos cabizbajos y una mirada pesada y lúgubre, caminó en la dirección contraria, con sus cabellos canos agitados por el aire mientras que una fugaz lágrima discurria por su envejecida mejilla arrastrada por el viento en direccion al tren.




martes, 17 de agosto de 2010

Meses...

Porque mi año comenzó en noviembre. Con tu llamada…

Porque siguió en diciembre con nuestro primer beso.

Porque continuo en enero con un Leopoldo y Paris.

Porque prosiguió alargándose en febrero que se volvió tan dulce como la miel…

Para desaparecer en un Marzo con sorpresas inesperadas.

Porque se volvió atrevido en un Abril

Porque fue locura en Mayo

Para reposar todo lo vivido en Junio

Para renacer la pasión inesperada en Julio

Y terminar donde no se espera en Agosto.

Menos mal que Septiembre termina mi año, para comenzar otro nuevo. Tan nuevo y desconocido como este que terminando estoy de vivir.