martes, 11 de enero de 2011

Te seguiré...



Y es que, por mucho que quiera evitarlo tú me das la fiebre de mi libertad. Somos el deseo escondido entre granos de arena. La lujuria que se anida entre la furia y la admiración que nos procesamos. Tus labios es sabor de un paraíso donde nunca se es mayor. Mi risa el museo de la vida donde te enseño a mirar.
Y entre tantos sin sabores sigues dándome la fiebre de la libertad que no tengo pero que en tu cuerpo empiezo a saborear. Porque entre tus piernas consigues hacerme volar incluso cuando el cielo no está cerca. Por eso, por el sabor de tus labios y el calor de tu entrepierna te seguiré.

Y juntos, sin saber en realidad donde se encuentra nuestro final si ni comenzó nuestro comienzo, nos prometemos el mundo entre te quiero sin firmar.

Y pienso, y siento que me sigues allá donde vaya. Y sueño entre paredes verde manzana. Y vivimos entre la delgada fina de la pasión y el cariño donde nos salvamos de la derrota del odio dividido.

Ahora, que nunca será el momento de los dos, que ya sabemos que por mucho que sientas vivir así nos marcará, nos dejamos llevar en este sueño, que si no son nuestros tenemos miedo a abandonar, que duelen, que crecen, que luchan y que nunca conseguirán que tu pasión y mi lujuría, tu manos agarrando mi pelo, mis manos arrañando tu espalda, tu boca sedienta de la mía y ese armario complice de los dos... ahora te sigo con toda mi furia y te proceso un poco de admiración... porque aunque el cielo no esté cerca TE SEGUIRÉ.

miércoles, 5 de enero de 2011

En un cariño muerto no existe el rencor...

Solo cenizas hayarás de todo lo que fue mi amor...



Todo final empezó por un comienzo; y el nuestro ni siquiera puedo ponerlo enteramente el pie.
Puede ser que fuera tirados en un parque dejando que el sol se filtrase entre las copas de los árboles. Quizás comenzó cuando me compraste aquel algodón de azúcar. Incluso puede que fuera antes, mucho antes de todo aquello cuando te mandaba besos a través de la ventana que miraba hacia tu habitación.
La pena es que ya apenás lo recuerdo porque después de tanto soportar la pena de sentir tu olvido, se me desquebrajó todo el onírico sueño del amor, del sentir, del confiar porque después que todo te lo dió mi pobre corazón herido, roto, destrozado por traiciones sin razones, por mentiras con olores del primer amor, con idas y venidas de personas que te roban más que dan... Un corazón desvencijado por la soledad en sus últimos momentos hasta comenzar los nuestros, un tiempo de caricias, de sueños, de avaricia y de egoismo por no querer más que a tí.
Pero al final continuó siendo un desvencijado y chirriante corazón dañado por el olvido, seguido por el rencor.

Y al cabo del tiempo has vuelto a verme para que yo sepa de tu desventura por la amargura de un amor igual al que me diste tú. Y cuando vuelves parece que me miras con otros ojos y yo con recelo te vuelvo a mirar porque después de tu olvido ya no podré ni perdonar ni darte lo que tu me diste, si bien no recuerdo a ciencia cierta que es lo que fue, quizás sólo fuera confianza incluso puede que protección. Ademas has de saber que en un cariño muerto no existe el rencor y gracias a eso te deje volver. Pero si pretendes remover las ruinas que tu mismo hiciste, mejor para y piensalo porque solo cenizas hayarás de todo lo que fue mi amor.

Detente por favor, porque ya no podré perdonar ni darte aquello que me diste, entiende de una vez que mi cariño está muerto que no te tengo rencor, pero no pretendas remover las ruinas que con tanto empeño construiste porque sólo cenizas hayarás de todo lo que fue mi amor.




PD: está es la misma canción cantada en directo por Pedro Guerra, a mí me encanta la canción, lo que dice, como lo dice... me parece perfecta. Os dejo el enlace por si quereís escucharla. Un beso